Monetizando el conocimiento
- 17 may
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¿Conoces a XTX o Citadel? Si tu respuesta es no, y estás en el mercado financiero, algo anda mal. Sus operadores pueden recibir medio millón de dólares anualmente. Muchos de sus operadores no conocen nada del mercado, sin embargo, buscan personas con capacidades cognitivas altas. Digamos, no buscan diversidad vital, de género o cualquier otro criterio que no sea capacidades sobresalientes en sus habilidades cognitivas. No contratan de manera aleatoria, no dejan a las probabilidades el nivel cognitivo de sus operadores y se preocupan de que sean sobresaliente (al menos potencialmente sobresalientes).
Sus operadores tienen habilidades analíticas excepcionales.
Este tipo de compañías buscan explotar la inteligencia, y obtener beneficios. Quienes estamos familiarizados con el mundo financiero, no es sorprendente que sea el trading donde es más plausible hacer esto.
Podemos descartar el apalancamiento, al menos por nuestra parte, porque es claro que en el trading es donde mejor se aprovecha, pero no es el único lugar del mercado financiero en donde existe. Piense en los bancos, que tiene ratios de apalancamiento muy altos. Por ejemplo, en Chile el coeficiente de apalancamiento es del 3%, esto es, de 100 activos, el capital debe ser capaz de cubrir el 3%.
La razón puede ser otra, que intentaremos explicar.
En los mercados financieros cuando operas se renuncia a un activo que te importa menos que el activo que estás adquiriendo. Pero, para llegar a este carácter del mercado financiero, pasamos por la permuta (trueque para los financieros) antes de que se acabara con el nacimiento del dinero. Y por el nacimiento del propio dinero, que nos permite ordenar nuestras preferencias y hacerlas sumamente legibles para los demás.
Luego, para llegar a los mercados financieros, también superamos la especialización, que demanda comerciar con muchas contrapartes lejanas y desconocidas. La forma de superar la especialización es con la homogenización, que permite prescindir de redes reputacionales mediante la estandarización, al existir variables ampliamente conocidas, especificas, verificables desde lejos y fácilmente.
De alguna manera, logramos superar cómo pagar y qué recibo. Jurídicamente esto se supera con el precio (dinero), por un lado, y con la obligación de recibir al menos una cosa de calidad media (en materia de comercio, jurídicamente, el comprador tiene derecho a recibir una cosa al menos de calidad regular si se compró pactando la obligación de que el vendedor debe remitir la cosa comprada), por otro lado; y, financieramente, esto se supera cuando las cosas que no son dinero (una cosa, sea especie o genero), pasa a ser similares al dinero (fungibilidad).
Ahora bien, esto permite explicitar que no buscamos bienes y servicios como preferencia, sino que buscamos nuestras preferencias mediante bienes y servicios. La corredora de bolsas no quiere comprar su acción, sino quiere comprar su acción, para posteriormente venderla, cobrando en el intertanto las comisiones respectivas, junto con el spread de la compra y venta de la acción.
Obviamente el mercado se funda por esto, pues como no existirá una persona que pueda tener las preferencias inversas a las de la contraparte, se hace necesario crear un mercado. Es difícil conocer a alguien que quiera vender una determinada acción, a un determinado precio y un específico momento. El mercado hará ese trabajo por ti.
El activo financiero, como el dinero, busca satisfacer preferencias comunes de un grupo de inversionistas. Estas preferencias, por otro lado, tienen una abstracción (por la estandarización) que permite escalarlas. Mayor volumen y participación en el mercado, mayores probabilidades de que cualquier preferencia específica encuentre alguien que negocie en el otro lado. Cuando existe escala, profundidad de un mercado, nos permitimos satisfacer nuestras preferencias. Lo interesante, en todo caso, es que luego nacen preferencias ahora de esas escalas. Es decir, los agentes comienzan a tener preferencias sobre estas distintas escalas y excluir ciertos mercados cuando llegan a una determinada escala. Esto último vendrá acompañado de una agudización de la sensibilidad de los actores ante contingencias.
Acá llegamos al reforzamiento. Las escalas siempre necesitan abstracciones (que permite estandarizar) para poder manejar de buena manera las preferencias, entendiendo que las cosas (o bienes en sentido jurídico para la parte del derecho que elude la discusión cosa-bien) corporales o físicas son sumamente difíciles de transar sin fricción. La abstracción permite escalar aún más, facilitando el comercio entre desconocidos. Fíjese, es decir que entre más grande el mercado, la escala y, con ella, la abstracción, nos permite comerciar de mejor manera con anónimos o desconocidos. Y el mercado financiero representa el punto final de este razonamiento, pues la ausencia de todo costo de transacción es justamente un mercado reglado financiero. Luego el mercado escalará conforme al tamaño de las preferencias subyacentes.
Acá viene nuestra parte preferida en MIV. Es crucial reconocer que esta abstracción es, no es sorpresa, traer o crear un riesgo. Cuando simplificamos el mundo, no cabe duda de que, al mismo tiempo, creamos riesgos. Lo bueno, porque esto no es de temer, es que son riesgos que podemos cuantificar. Cuando compramos activos, empresas o negocios, compramos problemas, o más bien probabilidades de que se cumpla un riesgo en la parte negativa. Pero en los mercados financieros tenemos, ahora sí, la ventaja del apalancamiento. El riesgo, de hecho, permite apalancarnos.
El riesgo puede evaluarse estadísticamente, sin recurrir a la evaluación caso a caso (creemos que esto último es una factor que suele hacer colisionar al derecho, con las finanzas: casuística y estadística). Podemos evaluar riesgos sistemáticamente, y decidir invertir al instante.
Un ejemplo es el siguiente. Nvidia representa una afirmación del mundo (como diría algún profesor de procesal) estandarizada mediante información pública, historial de precios y con un cálculo de su riesgo como compañía. En cambio, la posición donde se venden Sopaipillas chilenas frente a la calle de Pío Nono, Santiago de Chile, como negocio, es un conjunto único de riesgos sobre su ubicación, gestión, base de clientes y operaciones. La diferencia, en este ejemplo, es que el puesto de la calle Pío Nono no es posible de ser evaluado por un algoritmo, a diferencia de Nvidia.
Con Nvidia podemos rápidamente acercarnos al riesgo, incluso aplicando apalancamiento para su control. En el caso del local de Sopaipillas no es posible calcular el riesgo de manera rápida, por no estar estandarizado, abstraido y escalado.
En los mercados financieros, en la expresión máxima de las abstracciones, todo finalmente se refleja en el precio. En otros negocios, distintos al financiero, como el local de Sopaipillas, el valor lo creas por otros canales, como la atención al cliente, para luego intentar capturar parte del valor que creas en forma de beneficios.
En la economía real construyes cosas valiosas, siendo el beneficio la medición de éxito de eso. En cambio, el mercado financiero elimina todo lo anterior, dejando solo la precisión del precio. En el mercado financiero, el objetivo, como el medio para la consecución de ese objetivo, se funden en maximizar el beneficio. No tenemos etapas intermedias, como maximizar la atención del cliente o la calidad de la Sopaipilla para buscar el beneficio, sino buscamos directamente el valor para extraer el beneficio.
Por eso no es fundado decir que los mercados financieros no crean valor, porque justamente acertar en el precio (con análisis fundamental, trading o un método cuantitativo) es crear valor.
Acertar en el precio es un ejercicio cognitivo, sin fases de implementación separada para llegar al precio que buscas en el mercado, porque el mercado está diseñado para ejecutar nuestros insight al instante.
Por eso quienes tienen capacidades cognitivas superiores al promedio, logran grandes beneficios en los mercados financieros. Si el valor se reduce a un mejor pensamiento o idea, la compensación reflejará rápidamente esa relación rápida.
En parte, lo anterior sirve para justificar a MIV Finance. Nuestro propósito es lograr monetizar el pensamiento, pero ahora mediante research. Creemos en que las mejores ideas y pensamientos pueden mejorar a los demás, y nosotros somos el puente.
Divulgación: los analistas tienen posiciones largas y cortas en Nvidia.

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